José Saramago


Que el pensamiento de un sabio perdure en el tiempo y se transmita como un punto de luz en medio de la oscuridad, debería ser trabajo obligatorio de todos.

La necesidad de trascender puede ser un gesto de amor: seguir dando sin estar.

-Más bien es vanidad. (Sonríe). Es muy consolador pensar que un día yo no estaré aquí, pero mi obra seguirá, es muy halagador, pero es pura vanidad.

-Una vanidad perdonable.

-No es la peor. En el fondo es desear una vida más larga, que la obra prolongue la vida. De todos modos, aunque prolongue algo, siempre se encontrará con el olvido.

-Un día desaparecerá su último libro de una postrer biblioteca y ya no se sabrá de José Saramago.

-Es inevitable.

-Aunque usted haya ganado todos los premios y sea hoy un escritor reconocido. Un día nadie sabrá de su obra.

-Habrá algún curioso, tal vez, algún buscador de fósiles literarios, pero de todos modos, llegará el momento en que se acabe todo.

Extraído de una entrevista a José Saramago el 10 de febrero del 2002.

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