Soluciones para la crisis. Los cuatro puntos cardinales


Soluciones para la crisis

Los cuatro puntos cardinales

Por: Kike Gómez

A tenor de las apocalípticas voces que claman la ineludibilidad de las medidas anti-crisis que está adoptando el gobierno -o que adoptará por falta de ideas o alternativas útiles-, bajo la atenta supervisión de los poderes europeos, Juan Torres López se mantiene firme y no se cansa de pregonar, en los escasos medios que le dan una oportunidad (Véase Charla en Público 13/07/2011), los puntos económicos que considera indispensables para que los derechos sociales no se vean ninguneados por las vacíos mentes de nuestros gobernantes.

Son los cuatro puntos cardinales con los que se debería guiar la economía mundial y por supuesto la española.

Norte

El primero de ellos sería la ya manida Tasa Tobin, que ya se explicó en este mismo blog (véase: La utopía tangible de Europa), y que países como Francia empiezan a ver con buenos ojos.

Sur

La vuelta de la Ley Glass Steagal. Curiosamente promulgada por la administración de Franclin D. Roosbelt pocos años después (1933) de iniciarse la que se consideraba la crisis más dura a la que se enfrentó la economía mundial hasta el momento presente.

Está basada en tres puntos aplicables a la separación entre banca depósito y banca inversión; a la creación de bancas nacionales y locales y una ley anti monopolio y al veto de los banqueros en los consejos de administración de un cierto tipo de empresas. Con la aplicación de estas medidas, se procuraría un objetivo mucho mayor y más importante: impedir que los bancos especulen con el dinero que los ciudadanos colocan en los bancos.

La ley fue derogada en 1999.

Este

El coeficiente de caja del 100%,  junto con el próximo punto serán, según Juan torres, los grandes debates de los próximos tiempos.

Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos con esta crisis económica, es que el dinero con que unos países se adeudan con otros no existe. Los bancos se han estado lucrando dando créditos sin ton ni son a todo el que se acercaba hasta sus cajas para pedir un poco de dinero prestado. Ese dinero que los bancos colocaban diligentemente en las cuentas digitales de los clientes, lo creaban de la nada, con la consecuencia de que el dinero que se empezaba a mover desde allí, un día debería regresar para poder devolverlo junto a los intereses correspondientes. Esa cantidad, que evidentemente no existe, circula de un lado a otro incrementando más y más la deuda, formándose una cadena, un bucle interminable hasta que se rompe. ¿Y cómo se rompe? Al final, los que menos posibilidades tengan de pagar sus deudas, serán los que se vean obligados a pagar el coste de ese dinero que los bancos se inventaron.

Con el coeficiente de caja del 100%, se evitaría que los bancos creasen ese dinero fantasma, haciendo así, que éstos cubriesen los préstamos con sus propias reservas.

Oeste

Vuelta al patrón oro. Torres López se muestra cauteloso con este punto.

Esta propuesta tendría como objetivo evitar la guerra de divisas en las que están inmersas todas las economías mundiales.

Por supuesto son muchos los expertos que se muestran contrarios a aplicar ésta y todas las demás medidas subyugados por el miedo que provocan los catastrofistas augurios provenientes de los estrictos papá y mamá: Francia y Alemania.

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