Análisis fílmico: Premonición


Por: Kike Gómez

Pensar en la muerte mientras se vive es inevitable. La pregunta de ¿qué hay después de la muerte?, persigue a todos los seres humanos inevitablemente. ¿Cuánto tiempo me queda?, nos preguntamos una y otra vez cada vez que algo malo sucede a nuestro alrededor. Pero no podemos dejar que esas preguntas nos atormenten en nuestro camino, ya que lo más importante es estar con vida. Ese es el mensaje que parece enviarnos Guilles Bourdos, a través de su última película, Premonición.

No es un film plagado de simbolismo a mi entender. Pero sí de un marcado mensaje, casi de auto ayuda, diría yo. Una temática muy acorde a las modas que parecen consumirse compulsivamente, tanto en librerías como en los cientos de sectas y religiones que surgen como setas.

La falta de cariñó e incomprensión, de soledad.  ¿Quién no se ha sentido así alguna vez?, como el protagonista (siempre de blanco para resaltar su futuro Angelical). ¿Y quién no se ha regocijado en ese sentimiento al menos en una ocasión? Parece que vivimos en una sociedad en la que es obligatorio estar sólo y mal acompañado, en lugar de sentir la belleza de la vida rodeados de la gente a la que se quiere y con la que de verdad podemos encontrar el sentido de la vida. Pero es que ya no tenemos tiempo para eso.  El ser humano parece estar atrapado entre la vida, que simboliza su mujer, y la muerte, que representaría John Malcovich -trajeado siempre de negro-.

Con ese panorama las enfermedades, las depresiones, los suicidios… todas aquellas cosas que atentan contra la vida ganan espacio sin necesidad de luchar. Estamos abotargados, empanados ante las luces de la técnica y de la ciudad. No nos queda espacio para preguntarnos eso de ¿Qué es la vida?

Creo que todo eso es lo que dice la película de director Francés; resumido en esa extraña flor que florece solamente una vez al año, para morir a las pocas horas.  Nadie puede saber si esa flor sabe o no cuánto tiempo le queda, o qué es lo que habrá una vez muera; lo que si es cierto es que por el poco tiempo que florece, saca a la luz todo su esplendor -a pecho descubierto-, durante una , dos o tres horas. Eso da igual por que por el tiempo que sea. estará viva.

La delicadeza de esa flor, demuestra la intención de Boudos de enseñarnos que en lo más nimio, en los pequeños detalles está la esencia de la vida.

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