Categoría: Palestina

Hondas palestinas contra el Ejército de Israel


palestinaLos jóvenes palestinos se rebelan contra las políticas de ocupación de Israel. Sin embargo, los ánimos no están altos tras años de opresión en los territorios ocupados.

Por: Kike Gómez

En la plaza central de la Universidad de Bir Zeit, un recinto que no tiene nada que envidiar a los mejores campus europeos, resuenan las voces con las que unos trescientos estudiantes, reunidos en círculo, expresan argumentos a favor de los presos políticos encarcelados en la prisión de Ofer, el único centro penitenciario israelí construido en territorio palestino.

Una vez que concluye el acto, los estudiantes se dirigen hacia los autobuses gratuitos que les llevarán hasta la prisión, para seguir con sus protestas. Cubiertos con sus kufiyyas, en las ventanas de los autobuses solo se reflejan los ojos de los jóvenes encendidos de emoción, al ver como unos metros más allá se levantan columnas de humo negro, procedente de varios neumáticos ardiendo, y estelas de color blanco que corren por el cielo como estrellas fugaces, lanzadas desde los límites de la prisión por las tropas israelíes.

Los manifestantes no tardan en descargar las hondas, una y otra vez, en dirección a los soldados. Durante más de dos horas se suceden los golpes, los gritos y las carreras ante los disparos de balas de goma, gas y munición real.

Algunos estudiantes no acuden a la manifestación, prefieren charlar a la puerta de su facultad; esa batalla no va con ellos: “Sólo quiero terminar mis estudios y marcharme de Palestina”, explica una alumna de ciencias políticas arropada por su grupo de amigos, entre los que hay diversidad de opiniones: “Si los judíos siguen tratándonos como animales, habrá infinitas intifadas”, responde otro intimidado por la pasividad de sus colegas. “Hasta que Alá quiera, no habrá una próxima intifada.
Alá decide”, comenta otra estudiante.

Los jóvenes palestinos

“La tendencia en los jóvenes es la de ser más individualista, pensar en el propio futuro, no en el colectivo”, explica Ala Alazeeh, profesor de Antropología Cultural en la universidad de Bir Zeit. “De forma legítima, como sucede en el resto del mundo”, apunta.

Entre las estrechas calles del campo de refugiados de Al-Dheisheh, en Belén, se encuentra el Centro Juvenil para el Desarrollo de la Comunidad, LAYLAC. Naji Owdah, su director, argumenta lo ocurrido en Palestina desde la primera intifada, en 1987, como un círculo que se retroalimenta: la mala economía; los mártires; la enorme cantidad de prisioneros políticos; los colonos y los chekpoints desgastan a la población. Ésta se rebela y empieza la guerra, lo que aumenta el dolor drásticamente. Pronto se suceden las negociaciones para acabar con esa situación. Se llegan a acuerdos económicos que los cansados ciudadanos aceptan a pesar de considerar insuficientes.

Esa debilidad de compromisos vuelve a traer más corrupción, más problemas… La guerra vuelve a estallar; “Pero, ahora, ¿qué puede ocurrir cuando ves a diario la podredumbre política? ¿Qué piensan los palestinos a los que roban y echan de sus casas?”, explica Naji, “El problema hoy es: ¿contra quién dirigir todo ese enfado?”.

Las protestas se suceden: manifestaciones en Ramala contra la política económica; en Hebrón contra los asentamientos; en la prisión de Ofer, por la situación de los presos políticos… Pero ninguna llega a cuajar en una gran explosión social.

“Para que haya una tercera intifada se tienen que dar a la vez tres premisas: un buen líder, una reacción muy fuerte y que esta sea apoyada por toda la población. Hoy no se da ninguna”, explica Omar Saleh, profesor de la Universidad Tecnológica de Nablus.

La muerte de Yasir Arafat en 2004 dejó huérfanos a muchos palestinos que ahora no encuentran una figura representativa. Las ONG colonizan el país, en una “segunda ocupación”, la mayoría de sus fondos “no llegan a la población que los necesita”. “Los palestinos estamos desamparados en manos de los EE UU.”, explica Saleh.

La miseria de la ocupación

Balata, en Nablus, es el campo de refugiados más poblado de Palestina. En apenas un kilómetro  cuadrado conviven más de 27.000 personas. Los edificios se concentran, dejando apenas espacio entre las callejuelas. El centro médico es atendido por tres doctores que se reparten toda la población. El paro general es del 46%; y asciende al 74% en jóvenes por debajo de los 29 años. Sus callejuelas están atestadas de gente desocupada, de comercios que día a día van cerrando y que carecen de una mínima higiene.

“Los jóvenes se pasan años buscando trabajo y no lo encuentran. Sin dinero no pueden casarse; la religión musulmana prohíbe el contacto de las parejas antes del matrimonio. ¡Los jóvenes carecen incluso de la posibilidad de tener sexo!”, exclama Mahmoud Subuh representante del Centro Cultural de Yafa. “Viendo esto se puede comprender por qué nos volvemos locos”, explica.

Después de prender su tercer cigarro, Mahmoud se relaja evocando la figura de Espartaco y el Che Guevara y las circunstancias que les llevaron a revelarse. “En realidad, la tercera intifada ya está ocurriendo. A más pobreza, más radicalidad. Con la opresión, la gente queda fuera de control”, apunta entre el humo del tabaco. “A pesar de eso, yo rezo porque no ocurra. Si la tercera intifada estalla, ese odio lo destruirá todo”.

El estado de ánimo en la sociedad palestina es pesimista. Los cientos de kilómetros de muro que los israelíes no cesan de ampliar tapona su futuro. Unos planean marcharse en cuanto tengan oportunidad; otros imploran porque no estalle la revolución; el resto reza por lo contrario. “Los palestinos estamos dramáticamente inestables. Por eso, en cualquier momento y lugar puede empezar una nueva intifada”, indica Mahmoud Suhut.

Publicado en Diagonal

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Teatro Romano Nablus


Teatro Romano de Mérida
Teatro Romano de Mérida (Photo credit: Wikipedia)

Arqueología para el presente

El teatro romano de Nablus (Cisjordania), datado del siglo II a.C., se encuentra en un estado de abandono similar al de la propia población palestina

Kike Gómez

Si estuviésemos jugando a esa técnica psicológica de las asociaciones de palabras —muy divertida por otra parte—, en el momento en que apareciese la palabra Mérida, la gran mayoría respondería un rapidísimo teatro o teatro romano si el que responde suele jugar al trivial también. Si el juego continuase y saliese la palabra Nablus, pocos acertarían a responder algo, y los demás recriminarían al que la hubiese propuesto que utilizase palabras que no existen o cultismos que apenas nadie conoce. Si en su lugar se presentase la palabra Palestina, el abanico de posibilidades de respuesta sería mucho mayor; por ejemplo: piedras, guerra, Israel, terrorismo… Cualquier cosa de esas valdría ante la idea de un país, de un territorio o una tierra de la que se desconoce casi todo, a pesar de estar continuamente en boca y tinta de periódicos y televisiones.

Volviendo a Nablus, muy pocos saben que bajo esa falsa palabra inventada o ese cultismo extraño, se esconce el nombre de una de las ciudades más grandes de Palestina. Las calles de esta ciudad, situada al norte de Cisjordania, se asientan sobre restos del periodo otomano y también sobre los restos de sus fundadores: los romanos. De esa época, como Mérida, Nablus alberga un teatro justo a la salida de su casco antiguo o ciudad vieja.

En Nablus es casi imposible encontrar un mapa con el que rastrear las callejuelas de zoco o seguir la pista de los lugares de mayor interés turístico como puede ser el teatro. Si tenemos suerte y nos hacemos con uno, lo difícil será encontrar el cartel con el nombre de las calles colgados en las esquinas. Si persistimos en la búsqueda y preguntamos a los vecinos, las indicaciones serán imprecisas, pero poco a poco nos iremos acercando al punto caliente.

Para poder visitar el Teatro Romano de la ciudad extremeña se necesitan 12 euros, seis si es entrada reducida. Suficiente dinero con el que podríamos entrar al cine con unas palomitas, ir a tomarnos un par de copas o, quizá, pagar un menú extra grande de cualquier franquicia de comida rápida; pero esa misma cantidad convertida a la moneda que se usa en Palestina —unos 60 shequels—, supone una suma más importante. Se transforma en lo bastante como para alimentar a una familia de Nablus durante una semana, con su dieta habitual de fruta, arroz y verduras.

En Europa, —salvo excepciones como España— se ha invertido mucho dinero para recuperar piedras, huesos, edificios apenas reconocibles… procurando mantener en la memoria de las nuevas generaciones todos los periodos pasados de su historia. Un pueblo que no se preocupa por su pasado no tiene futuro, es lo que nos decían, lo que dicen muchos libros. Sin embargo, la puerta del teatro romano de Nablus es apenas visible para el turista que quiere llegar hasta él, camuflada tras la carrocería de viejos coches polvorientos. La verja que cierra el acceso recuerda a la de un corral de vacas abandonado, o uno que espera el regreso de los animales después de su tiempo de pasto. Después de empujar el hierro oxidado el espectáculo es desolador. Las columnas y arcos, que en Mérida todavía se yerguen al cielo, se esconden entre los rastrojos y la vegetación que crece libremente entre restos de capiteles. Se hace difícil caminar entre los vestigios de una cultura de la que se pueden leer algunas inscripciones perfectamente marcadas sobre los guijarros.

El teatro romano de Nablus es un tesoro arqueológico datado del siglo II a.C. Unos 150 años más antiguo que el teatro de Mérida. Menos espectacular, peor conservado pero, aun así, una joya para la humanidad.

Con un poco de imaginación, sentado donde en otro tiempo lo pudo estar algún romano palestino con su toga, se puede reconstruir piedra a piedra un edificio similar al que acoge las fronteras de Mérida y del que tanto presume. Sentado unos minutos más, bajo el revoloteo de los aviones militares israelíes en misión de observación —lo único que altera la paz allí—, se puede percibir el evidente abandono de esa magnífica huella de la evolución de la historia y, también, de la precaria situación en la que vive parte de la humanidad, del olvido de ciertos pueblos que transitan con dificultad por el siglo XXI.

Observando el descuidado recinto puede dar la sensación de que el pueblo palestino no quiere recordar de dónde viene, que prefiere dejar su pasado para que se lo coma el viento, el sol y la lluvia, que  lo oculten las malas hierbas; pero también es posible que la razón de la desidia a la que está condenado un lugar, que en otro país sería punto turístico principal, sea consecuencia de la dificultad que tienen los palestinos para reconocerse en el propio presente.

Fotos del Teatro Romano de Nablus aquí

Entrevista: Agustín Velloso. “Pro Palestino hoy como projudío en 1939”


Agustín Velloso Santisteban

«Pro-palestino hoy, como Pro-judío en 1939»

 

Agustín Velloso es profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED); donde investiga y enseña sobre cuestiones educativas en países en desarrollo. Y aunque le cueste reconocerlo cuando habla bajo su papel como profesor, también es miembro del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. Colabora también en numerosas revistas académicas y políticas en España y en el extranjero sobre temas de Oriente Medio.

Sus textos, siempre muy críticos, no suelen gustar al poder o los mandatarios occidentales. Sirva de ejemplo que la universidad en la que trabaja ha recibido varias quejas por parte de instancias del gobierno israelí, a propósito de sus trabajos.

Kike Gómez

Pregunta: ¿Bajo qué legitimidad se creó el estado de Israel en 1948?

Respuesta: Desde el punto de vista de la legalidad internacional me cuesta algo contestarte porque no es mi campo. No obstante, hay varios aspectos que son claros:

  1. Gran Bretaña no tenía autoridad para conceder una tierra que no era suya (sólo era la potencia mandataria, que por ley tenía que ayudar a sus habitantes a evolucionar hacia un Estado independiente) a unas personas que no vivían allí y menos aún sin consultar con ellas. Esto queda probado en la mala fe de la Declaración Balfour.
  2. La ONU no está para “crear” naciones, ya que las naciones se reconocen entre sí y eso basta. La división de Palestina era, por tanto, también injusta por ese lado. Para más INRI ¿Por qué un 55% para un Estado judío si el 40% de sus habitantes era palestino?
  3. Israel ocupó más de ese 55% y por las armas: un 78% ¿Por qué la ONU no le obligó a volver a sus fronteras? y hasta hoy, 62 años después, siguen sin delimitarse
  4. La otra condición que se le impuso (además del 55%) era aceptar a todos los refugiados que causó: Israel se niega.

P- «Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra», este es uno de los dichos populares que los judíos han estado utilizando desde principios del siglo pasado. ¿Tenían razón?

R- No es un dicho popular, lo dijo la primera ministra Golda Meir al Sunday Times el 15 de junio de 1969. Si es así, entonces ¿Por qué hay 4 millones bajo ocupación militar y casi 5 de refugiados en Medio Oriente?

P- Entonces, ¿Cuáles son los argumentos que utiliza Israel para justificar la ocupación ilegal del territorio en el que ya estaba previamente asentado el pueblo palestino?

R- Que Dios les dio toda la tierra palestina para los judíos exclusivamente. No parece un argumento muy bueno para la ONU. De todos modos te corrijo: los palestinos estaban en toda Palestina, no sólo en los territorios ocupados en 1967. De hecho también había minorías judías pero ¿qué tiene eso que ver con crear un Estado racista sionista?

P- ¿Existe verdaderamente un sentimiento religioso que impulse a los sionistas a la reivindicación de ese territorio sagrado, o existen otras razones menos “románticas”? ¿Cómo influyen EEUU o la UE en estos motivos?

R- Lo religioso es un argumento que les favorece, la culpa es de la ONU que se lo acepta. Realmente Israel es un portaaviones de EEUU en Oriente Medio y lo usan para bombardear, atacar, presionar, etc. a los árabes, que si se unieran serían una potencia mundial. Los sionistas convencieron a occidente para ayudarles en el establecimiento de Israel con este argumento: seremos la avanzadilla de la civilización en una zona poblada por bárbaros y los tendremos bajo control

P- Simone de Beauvoir dijo que: «No hay ninguna forma humanitaria de gobernar a la gente contra su voluntad». Las opciones que quedan son emigrar o someterse… pero se puede apuntar una más, y es que el nuevo gobierno decida expulsarte. ¿Cuántos exiliados, desplazados y refugiados palestinos existen? Y para los que lograron permanecer en ese nuevo estado judío ¿Qué condiciones de vida poseen en su día a día?

R- Hay cerca de 5 millones, muchos en Jordania, quizás la mitad. En Gaza hay una buena proporción, las cifras en www.unrwa.org

En Israel hay un 20% de palestinos, son ciudadanos de segunda clase, estuvieron 15 años bajo la ley marcial y hoy tienen discriminación legal (la ciudadanía no da derechos de por sí, sino el servicio militar de 3 años y como ello no lo hacen no pueden pedir becas, ayudas a la vivienda, etc.) y moral de parte de los judíos en su mayoría.

P- En Israel el ser judío o no serlo, es fundamental para poder disfrutar de los derechos básicos que se ofrecen; tales como educación sanidad… lo mismo que ocurría en Sudáfrica con los blancos y los negros ¿Es esta una de las razones por las que se habla de apartheid del pueblo palestino?

R- Hay una discriminación dentro de Israel pero ni de lejos llega a las condiciones de Gaza y Cisjordania, el último bombardeo grande de 2008/09 lo dice todo de sus condiciones, así como la vida tras el muro y los 500 checkpoints en Cisjordania.

P- ¿Existe en palestina un «Nelson Mandela» propio?

R- Sí, bajo tierra: Rantisi, Ayyash, Yassin… y en la cárcel: M. Barghouti, Ahmed Saadat y otros 10.000 presos más.

P- Ante todas estas injusticias, en 2006, los palestinos de la zona ocupada deciden votar al grupo político «Hamas». A partir de esa victoria, en España nos vendieron que esta organización era un grupo terrorista. ¿Era cierto lo que nos contaban los medios?

R- Como ocurre casi siempre no, porque tienen sus intereses favorables a Israel. Hamas se presentó a las elecciones por vez 1ª presionada por EEUU y la UE. Cuando entonces éstos deciden que ni hablar, que la democracia es sólo cuando ganan sus candidatos, suficiente razón para que las víctimas en palestina, Iraq, Afganistán, etc., se declaren contrarios a la democracia occidental, lo cual aprovechan los medios para decir de ellos que son anti demócratas, el mejor de los mundos posibles para atacarles, liberar a sus mujeres, etc.

P- Por lo tanto se puede concluir que los medios de comunicación actuales no ayudan a comprender la situación de injusticia que se vive en la zona, más bien todo los contrario. Existe una gran confusión a la hora de utilizar términos relativos a Oriente Próximo, tales como sionismo, antisemita, musulmán, árabe… terrorismo. Si a ello se le suma la justificación de la política de seguridad israelí ¿Qué percepción puede tener un ciudadano medio de Europa, que lea los periódicos nacionales, acerca de la situación entre palestinos e israelíes?

R- Pésima porque lo has explicado como es: no se informa, se dirige la opinión pública donde conviene.

P- Según tus propias palabras «Hay que ser Pro-palestino hoy como Pro-judío en 1939». ¿Es por eso, a pesar de ser un tema delicado, que numerosas organizaciones y asociaciones solidarias están promoviendo un boicot cultural, deportivo, económico y de aislamiento social a Israel?

R- Bueno, es que ser Pro-palestino no significa ser contrario a la justicia y a la paz y a la verdad, (ni tampoco ir en contra de los judíos, salvo que sean sionistas porque entonces son contrarios a esos ideales), más bien es al contrario, por ser defensor de los DDHH estoy con los palestinos. Cuando vea que hay judíos perseguidos estaré con ellos de la misma manera, pero ¿Por qué habría de estar con los poderosos que usan su fuerza para matar seres humanos y robar su tierra, porque son el pueblo elegido, porque a sus padres y abuelos les mataron los alemanes? pues pidamos responsabilidades a los nazis, no a los palestinos, que estaban a 4000 Km. de Dachau.

Para saber más:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102948

Títulos que ha publicado:

Palestina; textos antisionistas. Madrid, Ensayos Bajo Cero, 2007.

El desarrollo mundial y los refugiados. Madrid. UNED, 1998.